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Día Mundial Sin Tabaco: la industria cambia… y la prevención también debe hacerloCada 31 de mayo, el Día Mundial Sin Tabaco nos recuerda que el tabaquismo continúa siendo una de las principales amenazas para la salud pública mundial. Sin embargo, el desafío actual ya no es exactamente el mismo que hace unos años. El consumo de nicotina ha cambiado de forma, de estrategia y de público objetivo. Y, ante esta transformación, la prevención también necesita evolucionar. Durante mucho tiempo, las campañas antitabaco se centraron en los efectos físicos del cigarrillo tradicional: enfermedades respiratorias, cáncer o problemas cardiovasculares. Hoy, aunque estos riesgos siguen existiendo, la realidad es mucho más compleja. La industria tabacalera ha sabido reinventarse y adaptarse a las nuevas generaciones mediante productos más atractivos visualmente, sabores dulces, dispositivos electrónicos y campañas de marketing mucho más difíciles de detectar. Desde nuestra asociación, donde trabajamos diariamente en prevención e intervención en adicciones, observamos una preocupación creciente: muchos adolescentes y jóvenes no perciben el vapeo o el consumo de nicotina como una conducta de riesgo. El problema es que aquello que parece moderno, tecnológico o inofensivo continúa generando dependencia. Precisamente por ello, la Organización Mundial de la Salud lleva años impulsando el modelo MPOWER, una estrategia internacional diseñada para reducir el consumo de tabaco y proteger especialmente a las poblaciones más vulnerables. El modelo MPOWER reúne seis grandes líneas de actuación: monitorizar el consumo de tabaco, proteger a la población del humo, ofrecer ayuda para dejar de fumar, advertir sobre los riesgos del consumo, prohibir la publicidad y aumentar los impuestos sobre productos relacionados con el tabaco. Aunque pueda parecer una estrategia exclusivamente institucional, en realidad supone una herramienta fundamental de prevención social y comunitaria. Según el último informe de la OMS sobre la epidemia mundial de tabaquismo de 2025, más de 6100 millones de personas están actualmente protegidas por al menos una medida MPOWER, frente a los 1000 millones registrados en 2007. Además, 155 países ya han implementado alguna de estas políticas al nivel considerado como “mejor práctica” internacional. Uno de los datos más relevantes es que España se encuentra entre los países que están más cerca de aplicar completamente todas las medidas MPOWER. Esto refleja que las políticas de prevención y control del tabaquismo han avanzado considerablemente en los últimos años. Sin embargo, la propia OMS advierte de que la industria tabacalera continúa desarrollando nuevas formas de interferir en las políticas de salud pública y de captar consumidores jóvenes. Actualmente, una de las mayores preocupaciones internacionales es el aumento del uso de cigarrillos electrónicos y sistemas electrónicos de administración de nicotina. Aunque muchos adolescentes consideran estos dispositivos menos dañinos que el tabaco convencional, la realidad es que siguen favoreciendo la dependencia y la normalización del consumo. De hecho, la OMS señala que todavía existen más de 60 países sin regulación específica sobre vapeadores y dispositivos electrónicos. Esto resulta especialmente preocupante si tenemos en cuenta el contexto digital actual. Redes sociales, influencers y campañas visuales convierten constantemente el vapeo en una práctica asociada a diversión, estética y pertenencia social. La nicotina ya no siempre aparece vinculada a la imagen clásica del cigarrillo; ahora puede esconderse detrás de aromas afrutados, diseños coloridos y mensajes que minimizan el riesgo. Desde nuestra experiencia profesional sabemos que las adicciones no surgen únicamente por desconocimiento. Muchas veces aparecen como una forma rápida de aliviar el estrés, la ansiedad, la presión social o el malestar emocional. Por eso, prevenir no consiste solamente en prohibir sustancias, sino también en ofrecer herramientas emocionales, pensamiento crítico y espacios seguros donde adolescentes y jóvenes puedan desarrollarse sin necesidad de recurrir a conductas de dependencia. El propio Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advertía recientemente de que “la industria tabacalera sigue evolucionando y nosotros también debemos hacerlo”. Y probablemente esa sea una de las claves más importantes del momento actual. La prevención ya no puede quedarse únicamente en hablar del daño físico del tabaco. También debemos hablar de marketing digital, regulación emocional, presión social y nuevas formas de adicción que afectan especialmente a menores y adolescentes. En este Día Mundial Sin Tabaco, quizá el mayor reto no sea únicamente conseguir que menos personas fumen, sino evitar que las nuevas generaciones aprendan a depender de la nicotina antes incluso de ser conscientes de ello. Porque proteger la salud también significa aprender a detectar cuándo algo aparentemente inofensivo está diseñado para generar dependencia.

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  Cada 31 de mayo, el Día Mundial Sin Tabaco nos recuerda que el tabaquismo continúa siendo una de las principales amenazas para la salud pública mundial. Sin embargo, el desafío actual ya no es exactamente el mismo que hace unos años. El consumo de nicotina ha cambiado de forma, de estrategia y de público objetivo. Y, ante esta transformación, la prevención también necesita evolucionar. Durante mucho tiempo, las campañas antitabaco se centraron en los efectos físicos del cigarrillo tradicional: enfermedades respiratorias, cáncer o problemas cardiovasculares. Hoy, aunque estos riesgos siguen existiendo, la realidad es mucho más compleja. La industria tabacalera ha sabido reinventarse y adaptarse a las nuevas generaciones mediante productos más atractivos visualmente, sabores dulces, dispositivos electrónicos y campañas de marketing mucho más difíciles de detectar. Desde nuestra asociación, donde trabajamos diariamente en prevención e intervención en adicciones, observamos una preoc...

No es humo. Es un problema real que huele bien

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  En este Día Mundial de la Salud, nos enfrentamos a un enemigo silencioso, con olor, que está secuestrando la atención y el futuro de nuestros adolescentes.  Cada 7 de abril, el mundo se detiene para celebrar el Día Mundial de la Salud. Las campañas suelen centrarse en la nutrición, el ejercicio o las revisiones médicas; en nuestro caso, especialmente en la salud mental y las adicciones.  Pero este año queremos ser aún más concretos, porque nuestro principal desafío actual es aparentemente inocuo y muy llamativo: no huele a rancio como el tabaco, sino a fresa, algodón de azúcar, mango ice o menta fresca. Tampoco se presenta como un cigarrillo, una botella o una jeringuilla. Tiene un diseño moderno que recuerda a un dispositivo tecnológico, a material de papelería o incluso a un objeto de diseño. Si miramos en los baños de cualquier instituto —y, en algunos casos, incluso de primaria— podemos encontrarlo: el vaper. Se trata del vehículo de una epidemia silenciosa que no p...

El síndrome de hiperémesis cannabinoide: el lado oculto del cannabis.

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En los últimos meses han aparecido en medios y redes sociales términos como “scromiting” para describir cuadros extremos de vómitos en personas consumidoras de cannabis (El término viene de “scream + vomiting” (gritar + vomitar)) . Sin embargo, más allá del enfoque llamativo o sensacionalista, lo que existe detrás es un trastorno médico real: el síndrome de hiperémesis cannabinoide (SHC).  Lejos de ser una moda pasajera, varios artículos recientes y estudios científicos han puesto el foco en este trastorno, señalando un aumento de casos y una mayor preocupación en el ámbito sanitario. Investigaciones recientes en Estados Unidos han confirmado que el consumo prolongado de cannabis puede desencadenar este síndrome, caracterizado por vómitos intensos, náuseas y dolor abdominal. Además, la comunidad científica ha dado un paso importante: la Organización Mundial de la Salud ha incorporado oficialmente este trastorno en su clasificación internacional de enfermedades, asignándole un códig...

El amor y las adicciones: cuando el vínculo se convierte en dependencia

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     El amor y las adicciones: cuando el vínculo se convierte en dependencia                                                                                                        Una mirada clínica desde la psicología de las adicciones Febrero es tradicionalmente el mes del amor, un momento en el que se celebran los vínculos afectivos y la conexión emocional entre las personas. Sin embargo, desde la psicología clínica y especialmente desde el ámbito de las adicciones, es fundamental reconocer que no todas las formas de amar son saludables. Existen relaciones en las que el amor pierde su función de crecimiento mutuo y se transforma en una fuente de sufrimiento, dependencia y pérdida de control. Este fenómeno ha sido ...